El pasado jueves tuvimos el honor de participar como invitados en una nueva edición del Congreso Futuro en la región del Biobío, un evento que busca impulsar el desarrollo científico y tecnológico en Chile. Durante la jornada, se evidenció el firme compromiso de los distintos actores del sector público-privado para contribuir a un progreso sostenible en beneficio de las futuras generaciones.
Visibilizando la ciencia y el desarrollo tecnológico
Desde 2011, Congreso Futuro se ha posicionado como una plataforma clave para divulgar ciencia y conocimiento. Este evento, organizado por el Senado de Chile a través de la Comisión Desafíos del Futuro y diversas instituciones académicas, busca promover la reflexión sobre los retos sociales, culturales y tecnológicos del futuro mediante charlas y paneles de expertos nacionales e internacionales.
¿Qué humanidad queremos ser? fue la interrogante central de este año, haciendo una invitación explícita a reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos como sociedad respecto a los acelerados avances tecnológicos, la integración de la inteligencia artificial en lo cotidiano y cómo la ciencia impacta en el desarrollo de una sociedad.

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¡Qué Cuántico!
Fue el primer bloque, dirigido por el físico y Premio Nobel Serge Haroche, quien expuso cómo la mecánica cuántica ha transformado nuestra vida cotidiana, desde las telecomunicaciones hasta la salud. Haroche señaló que «la innovación siempre estará en deuda con la ciencia básica», instando a apoyar investigaciones a largo plazo para lograr avances significativos.

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Claudine Haroche
En el segundo bloque, Claudine Haroche, destacada socióloga francesa, presentó “Pensar y aprender en la era de los reels”, donde advirtió sobre los profundos riesgos que genera el uso desregulado de las redes sociales, señalando cómo el exceso de información daña la creatividad humana. Finalmente, hizo un llamado a evaluar el impacto socioemocional de las tecnologías emergentes en la identidad, el conocimiento y nuestra forma de relacionarnos en sociedad.
Es un hecho que vivimos en una realidad acelerada, donde los cambios, las transiciones y la innovación toman un rol protagónico. En este camino, sentimos el deber de respaldar proyectos que generen un impacto positivo en la sociedad, impulsando no solo avances tecnológicos, sino también valores que permitan un futuro más inclusivo y sostenible.